Duele el corazón y falta el aliento: esa es la sensación cuando sabes que no volverás a ver a alguien a quien has querido. Lamentablemente, a todos nos toca pasar por algo así en algún momento. ¿Qué se supera? Sí. Con tiempo deja de doler tanto, pero queda una costrita en la herida que nunca llega a curar del todo.
Lo único que los demás podemos decir en estas circunstancias es el consabido "mucho ánimo", que es, por descontado, sincero.
Al igual que tú, Juan Antonio, hacía tiempo que no sabía de él. No compartíamos amigos comunes y tenía algún mensaje mío sin respuesta, lo cual me extrañó, pero pensé que quizá se había ido una temporada a México con su chica y había cambiado a un número local de allí.
Ayer, en una certificación de Omada TP-Link (la última empresa en la que trabajó antes de su aventura como Freelance), conocí la triste noticia a través de un antiguo compañero suyo. Hoy he querido buscar algo de información, con la esperanza de descubrir que todo era una equivocación o una mala información, pero desgraciadamente he acabado llegando hasta aquí.
Qué pena tan grande. No puedo decir que fuéramos amigos íntimos, pero sí le tenía mucho aprecio. Era una de esas personas que, aunque pase el tiempo sin hablar, dejan huella.
Nosotros nos conocíamos desde hace la tira. Ya te cuento. De cuando la facultad de informática de la UCM andaba repartida por varios edificios. Por lo visto, no se sobrepuso a un ataque al corazón subiendo unas escaleras. De él me quedo con su enorme corazón, su generosidad intentando ayudar a los demás, su capacidad para hacer simple lo complejo y sus referencias continuas a su tierra que tanto amaba. Azuaga salía siempre en las conversaciones. Yo, aún no lo he superado, y sigo echándole de menos.
En este loco mundo en el que vivimos la muerte muchas veces parece una molestia. No, no es así, forma parte de la vida y nos llegará a todos. Perder a un amigo duele y mucho....alguno he perdido en mis 61 años de vida, por no hablar de mi padre, hermano y más recientemente mi madre... Te remueve por dentro el ver y sentir que estamos en este lugar solo por una temporada y que por eso debemos vivirlo plenamente... la muerte es la dictadora perfecta....siempre nos alcanza....Por tu comentario sobre la muerte de tu amigo veo que te va la fotografía...yo he vuelto al tema...a ver si un día hablamos de ello. Un fuerte abrazo...si era amigo tuyo seria un tipo genial....tu lo eres...y lo sabes.
Cuando lo escribí estaba muy afectado y no me sentía con ganas de responder. Es verdad que me gusta la fotografía, pero ya la tengo muy abandonada. Cuando quieras, comentamos.
Duele el corazón y falta el aliento: esa es la sensación cuando sabes que no volverás a ver a alguien a quien has querido. Lamentablemente, a todos nos toca pasar por algo así en algún momento. ¿Qué se supera? Sí. Con tiempo deja de doler tanto, pero queda una costrita en la herida que nunca llega a curar del todo.
Lo único que los demás podemos decir en estas circunstancias es el consabido "mucho ánimo", que es, por descontado, sincero.
Muchas gracias, Marian.
:-)
Tocará pasar página
Lamentablemente, así es. Pero en un tiempo, los buenos ratos que pasasteis hacen sonreir. Es el consuelo que queda.
Al igual que tú, Juan Antonio, hacía tiempo que no sabía de él. No compartíamos amigos comunes y tenía algún mensaje mío sin respuesta, lo cual me extrañó, pero pensé que quizá se había ido una temporada a México con su chica y había cambiado a un número local de allí.
Ayer, en una certificación de Omada TP-Link (la última empresa en la que trabajó antes de su aventura como Freelance), conocí la triste noticia a través de un antiguo compañero suyo. Hoy he querido buscar algo de información, con la esperanza de descubrir que todo era una equivocación o una mala información, pero desgraciadamente he acabado llegando hasta aquí.
Qué pena tan grande. No puedo decir que fuéramos amigos íntimos, pero sí le tenía mucho aprecio. Era una de esas personas que, aunque pase el tiempo sin hablar, dejan huella.
Descanse en paz, Félix.
Nosotros nos conocíamos desde hace la tira. Ya te cuento. De cuando la facultad de informática de la UCM andaba repartida por varios edificios. Por lo visto, no se sobrepuso a un ataque al corazón subiendo unas escaleras. De él me quedo con su enorme corazón, su generosidad intentando ayudar a los demás, su capacidad para hacer simple lo complejo y sus referencias continuas a su tierra que tanto amaba. Azuaga salía siempre en las conversaciones. Yo, aún no lo he superado, y sigo echándole de menos.
En este loco mundo en el que vivimos la muerte muchas veces parece una molestia. No, no es así, forma parte de la vida y nos llegará a todos. Perder a un amigo duele y mucho....alguno he perdido en mis 61 años de vida, por no hablar de mi padre, hermano y más recientemente mi madre... Te remueve por dentro el ver y sentir que estamos en este lugar solo por una temporada y que por eso debemos vivirlo plenamente... la muerte es la dictadora perfecta....siempre nos alcanza....Por tu comentario sobre la muerte de tu amigo veo que te va la fotografía...yo he vuelto al tema...a ver si un día hablamos de ello. Un fuerte abrazo...si era amigo tuyo seria un tipo genial....tu lo eres...y lo sabes.
Luis,
agradezco mucho tus palabras.
Cuando lo escribí estaba muy afectado y no me sentía con ganas de responder. Es verdad que me gusta la fotografía, pero ya la tengo muy abandonada. Cuando quieras, comentamos.
Muchas gracias por estar ahí.
:-)